viernes, 13 de marzo de 2015

SACRIFICIOS EN EL TEMPLO MAYOR DE MÉXICO




Por: Armando Bautista Reyes.

En 1486 en el reinado del rey Ahuítzotl (1482 - 1502) octavo rey de México, se terminó de ampliar el gran templo mayor en un período de 4 años. Para su inauguración, se organizó una gran fiesta, invitando a los reyes aliados y la nobleza de otros pueblos. En este evento, se hizo el mayor número de concursos, con una duración de 4 días; así mismo, se hizo el mayor número de sacrificios en toda la historia del imperio mexicano, con una cifra exorbitante. Torquemada dice fueron 72 344 víctimas; otros afirman que son 64 060. La organización que se tuvo para acomodar a los inmolados fue, colocarlos en dos hileras, sobre las calzadas de Iztapalapa y Tlacopan; conformen llegaban al templo, eran sacrificados prestamente.

Fuente bibliográfica

Historia Antigua de México; libro IV; capítulo 23 “Dedicación del templo mayor de México”; páginas 170 – 170; Editorial Porrúa “sepan cuantos”; décima segunda edición; prólogo de Mariano Cuevas – Francisco Javier Clavijero.

viernes, 30 de enero de 2015

EL MAGUEY Y EL MITO DE SU ORIGEN.



Por: Armando Bautista Reyes

Las auténticas maravillas que se le atribuye al maguey, no tienen límite y fronteras; la mayor parte de los pueblos correspondientes de la región del anahuac, utilizaban sus recursos para proveerse, según los menesteres de cada región. Antes de acercarnos al mito de la creación de esta planta según el códice Borgia, se debe comprender que la palabra maguey, se deriva del vocablo náhuatl “metl” y está relacionado con una de las antiguas deidades del panteón azteca con el nombre de “mayáhuetl” (la diosa del pulcre). (1)

Algunos de los beneficios que se extraían para el usufructo del indígena, era “agua, vino, aceite, vinagre, miel arrope, hilo, aguja…” he aquí, el por qué la importancia de su cultivo hasta nuestros días y el por qué el jesuita fray José Acosta, lo denominaría como “el árbol de las maravillas”. (2)

El mito de su origen

“Los hombres poseían los granos que garantizaban su sustento, pero carecían de otros productos que les proporcionaran placer y gozo. Los dioses acordaron darles algo que los hiciera propensos al canto y al baile.

Quetzalcoatl decidió que una bebida intoxicante brindaría placer a sus vidas y recordó entonces a Mayahuel, "hermosa joven diosa del maguey", que vivía con su abuela, una Tzintzimitl, demonio celestial de la oscuridad.

En una ocasión, Quetzalcoatl la convenció para que bajase a la tierra, para amarse convertidos en las ramas de un árbol bifurcado. Pero cuando su abuela se despertó y no vio a Mayahuel, llamó a otras Tzintzimitlis para que bajasen a la tierra y ayudarle a buscar a su nieta.

Cuando se acercaban, el árbol se separó en dos, entonces la abuela, descubriendo a su nieta como una rama, la despedaza y deja los restos para que los devore otra Tzintzimitl. Sin embargo la rama en que se había convertido Quetzacoatl permaneció intacta.

Cuando se alejaron, Quetzacoatl tomó los restos de la joven virgen y los enterró. De ello brotó la planta del maguey, de la que se extrae el pulque, usado en las ceremonias como bebida ritual y ofrenda para los dioses.

Así, tras su muerte, Mayahuel se convirtió en diosa.” (3)

Fuente bibliográfica:

1) Historia general de las cosas de Nueva España; vocabulario “de las palabras y frases en lengua náhuatl que usa Sahagún en su obra”; página 907; Editorial Porrúa 2006 “sepan cuantos…”; décima primera edición; anotación y apéndice de Ángel María Garibay K. – Fray Bernardino de Sahagún.

2) Historia natural y moral de las indias; libro IV, capítulo XXIII “Del maguey, del tunal, de la grana, del añil y algodón”; páginas 382 – 383; Madrid 1894; reimpreso de la primera edición de Sevilla de 1590. – Fray José Acosta.


3) http://pueblosoriginarios.com/meso/valle/azteca/maguey.html

jueves, 22 de enero de 2015

MITOS Y SUPERSTICIONES DE LOS INDÍGENAS ACERCA DE LA MUJER PREÑADA



Por: Armando Bautista Reyes.

Existen en el mundo indígena tantos mitos y creencias, que muchas de ellas llegaron a convertirlas en una realidad, para establecer el control y el comportamiento de un pueblo, según la veneración de sus dioses.

Tal es el caso de la mujer, el cual, se le atribuye una infinidad de creencias desde tiempos remotos, para mantener el funcionamiento correcto del periodo de gestación. A continuación, mencionaremos algunas, que fueron traducidas del náhuatl, por el franciscano Sahagún.

  • Un antiguo mito decía, que si la mujer preñada, veía que ahorcaban a alguien, o bien, que lo aporreaban, el niño nacería con una soga de carne en la garganta.
  • Otro antiguo mito decía, que si la mujer preñada, miraba un eclipse solar o lunar, el niño nacería con pocos dientes. Pero si ésta insistía en observar, debía remediarse con una navajuela de piedra negra en el seno, hasta tocar la carne.
  • Otro antiguo mito decía, que si la mujer preñada, mascaba aquel betún que se llama “Tzictli” (goma masticable: es la goma del achras zapote [chicle]), lacería la enfermedad de los labios punzados.
  • También se decía, que si la mujer anduviese de noche, el niño sería muy llorón; pero si el padre salía por la noche y veía alguna estantigua (fantasma), su hijo tendría mal de corazón. La panacea para este infortunio, en el caso de la mujer, era colocarse unas chinas en el seno, o un poco de ceniza en el hogar, o unos pocos de ajenjos que llamaban “iztáuhyatl”; en el caso del hombre, se ponían en el seno chinas, para excusar el peligro del hijo que estaba en el vientre de la madre; y si esto no hacían, decían que la criatura nacería con ciertas enfermedades, por ejemplo: un tumor en la ingle.


Y ustedes, ¿cuál de estos mitos continúan creyendo? O ¿Conocen alguna otra superstición? Si es así ven y compártela con nosotros. Gracias.

domingo, 18 de enero de 2015

EL CULTO EN EL TEPEYAC

Por: Armando Bautista Reyes

Recomendación: este artículo puede lastimar tu fe, acerca de la creencia guadalupana, pero si insiste en leerlo, le recomendamos hacer uso de la lógica, y saque sus propias conclusiones.




El Tepeyac – “punta de los cerros” (1) – era un punto de reunión para rendir culto a la diosa “Tonantzin” – nuestra madre. Dicho lugar contaba con un templo para efectuar ceremonias solemnes en honor a su deidad. Durante estas fiestas se hacían sacrificios, ofrendas, concursos, pero más sorprendente era, que afluía muchísima gente del valle de México, entre ellos hombres, mujeres y niños, sin importar la distancia.


A la llegada de los españoles – después de la conquista de México – se edificó una iglesia con el nombre de la virgen de Guadalupe, con la finalidad de paliar las antiguas devociones indígenas y sustituirlas por la religión católica; haciéndoles creer que la palabra Tonantzin se componía de dos vocablos: To (Dios) y Nantzin (madre). (2) Por esta razón el indígena llamaba a la virgen de Guadalupe Tonantzin, bajo la creencia que era la madre del Salvador. Aún así, los mexicanos continuaron con los festejos de sus tradiciones y costumbres a excepción de la inmolación de personas. 

Conforme transcurría el siglo XVI se levantaron más iglesias en honor a la Virgen; pero nadie iba a visitarlas. El único templo que se visitaba, era el del Tepeyac. Esto levantó sospechas entre los religiosos, quienes muy presto comenzaron a cuestionarse, si realmente el indígena veneraba a la virgen de Guadalupe. Ejemplo de ello, nos da el Franciscano fray Bernardino de Sahagún:

“y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas,  y vienen de lejas tierras a esta Tonantzin, como antiguamente.”

El etnógrafo e historiador franciscano se muestra perspicaz ante la misteriosa devoción y descubre que el indígena, continúa concibiendo, que aquella imagen pintada es la antigua diosa Tonantzin, y no la Virgen María, la cual había sido impuesta por los españoles. Gracias.

Nota: Ningún cronista del siglo XVI, relata el acontecimiento de la aparición Guadalupana; es muy curioso saber, que el principal testigo fray Juan de Zumárraga, de todas sus obras, no hay nada escrito o evidencia alguna, acerca de lo acaecido. ¿Por qué se llevaría algo tan importante a la tumba? ¿Por qué no difundió este hecho milagroso, del cual, millones de mexicanos y de toda América, son devotos a ella? Saque usted sus propias conclusiones.

Fuente bibliográfica


Historia general de las cosas de Nueva España; libro XI, apéndice “adición sobre supersticiones”, página: 681 – 682; Editorial Porrúa 2006, décima primera edición; anotación y apéndice de Ángel María Garibay K. – Fray Bernardino de Sahagún.

martes, 30 de diciembre de 2014

LA MATANZA DE TOXCÁTL





Por: Armando Bautista Reyes                                                                                                                                                                                       Nota: los números indican la referencia que corresponde.

La matanza de “toxcatl” (es el quinto mes del calendario náhuatl) o mejor conocido como la matanza del templo mayor, ha sido una de las evocaciones más lamentables que laceró el pueblo azteca, con fecha del 20 de mayo de 1520 y principio del quinto mes del calendario náhuatl. Este episodio estuvo dirigido por el capitán Don Pedro de Alvarado, apodado como “Tonatiuh (nombre que le asignaron los mexicanos, lo cual quiere decir el sol), mientras que Hernán Cortés, había marchado hacia las costas del golfo para hacer frente a Pánfilo de Narváez.

Antes de que el capitán Cortés partiera hacia las costas del golfo, el emperador Moctezuma pide licencia para realizar la fiesta de Huitzilopochtli y éste respondió “que hiciesen lo que quisiesen pues estaban en su patria, y se holgasen que también él se holgaba mucho.” (3)

Llegado el día 19 de mayo, los mexicanos preguntaron a su emperador cómo habrían de hacer la fiesta a huitzilopochtli, y éste les dijo: “ponerle todo lo que es su atavío propio. Hacerlo.” (2). Al mismo tiempo, Moctezuma se lo notificó al capitán don Pedro para evitar un mal entendido y que no se espantase; Además, Alvarado incitó al gran señor de México, para que hicieran la ceremonia con gran devoción. Todos los españoles querían observar las costumbres y tradiciones de estos nativos; pero sus aliados (pueblos que estaban en contra de los mexicanos) comenzaron amedrentarse, percibiendo que alguna mala ventura les habría de acontecer.

Los preparativos para la fiesta no se hicieron esperar, las mujeres que ayunaban durante el año, comenzaron a moler las semillas de “chicalote” (1)” en el patio del templo mayor. Todos los españoles estaban apercibidos y aderezados con sus armas, pasando en medio de aquellas mujeres que estaban moliendo. Las observaban una por una, como si quisieran intimidarlas o causarles temor. Después de verlas, se encaminaron a la gran casa real.

“Y cuando hubo llegado la fiesta de Tóxcatl, al caer la tarde, comenzaron a dar cuerpo, a hacer en forma humana el cuerpo de Huitzilopochtli, con su semblante humano, con toda la apariencia de hombre.” (1) Una vez que terminaron de hacer la figura de su dios, lo ataviaron.

Y así transcurrió toda la noche en adornar a su figura con plumas de papagayos, semillas de bledos, brazaletes, pintándole la cara con franjas blancas… y otros atavíos mas; posteriormente cuando hubo amanecido, le descubrieron la cara los que habían hecho voto de hacerlo. Hicieron fila en presencia del ídolo, lo incensaron y le ofrendaron “comida de ayuno (o acaso comida de carne humana) y rodajas de semillas de bledos apelmazada.” (1)

Con todo esto, no hubo necesidad de subirlo a la pirámide. Así, todos los mexicanos, especialmente los guerreros jóvenes, estaban dispuestos hacer la ceremonia con gran devoción para honrar al dios Huitzilopochtli y asimismo para hacer ver y admirar a los españoles. Desde luego que estas ofrendas, fueron colocadas a los pies de los hombres de hierro. Pues aún seguían concibiendo en su pecho, que aquellos, eran los dioses de los que tanto se hablaban en las profecías del panteón azteca. Cuan grande era la pasión, la entrega, el desenvolvimiento, de ver aquellos nativos que a cada instante sahumaban a su deidad. Y de mostrar las verdaderas reliquias más sublime del pueblo mexica.

Continuando con la gran ceremonia, todos fueron presurosamente al patio del templo mayor para cantar y hacer la “danza del culebreo” (1) el cual tiene también por nombre “mazehualiztli” (3); los que se juntaron eran casi como 1000 caballeros. La felicidad abría los corazones de cada uno de los danzantes, sólo para complacer a los españoles. Todos bailaban al ritmo de los cantos. Sin embargo, este areito, jamás sería olvidado; se recordaría como el peor funesto del gentilicio azteca.

Pero “los tlaxcaltecas que había en la ciudad acordándose de los tiempos atrás que siempre en estas fiestas le solían sacrificar millaradas de ellos, se fueron al capitán Alvarado y levantaron un falso testimonio a los mexicanos diciendo que aquello hacían para juntarse y matarlos.”(3)

Habiendo creído esto Alvarado, fue hacia donde estaban los danzantes para confirmar lo que le habían dicho, y vio a todos desarmados; más sin embargo, al ver las prendas de oro que llevaban cada uno de ellos, la codicia se apoderó de él, (3) ordenando cerrar las entradas del “Águila, en el palacio menor; la de Ácatl iyacapan (Punta de la Caña), la de Tezcacóac (serpiente de espejos).” (1) Colocando “10” soldados por cada puerta bien armados.

Decididos los españoles, entran al patio sagrado y cercan a los que estaban bailando. Al primero que tajaron fue a un indio que estaba tañendo: “le cortaron ambos brazos. Luego lo decapitaron: lejos fue a caer su cabeza cercenada.”(1)

Y así comenzó la matanza, a unos los acuchillaron, a otros les dieron lanceadas, otros quedaron abiertos de las entrañas en forma exorbitante. Las cabezas de los indios quedaron esparcidas en el suelo. Tenochcas y tlatelolcos, aún no lograban a entender, a qué causa era aquella terrible masacre. “Había algunos que aun en vano corrían: iban arrastrando los intestinos y parecían enredarse los pies en ellos. Anhelosos de ponerse a salvo, no hallaban a dónde dirigirse. “(1)


Muchos “intentaban salir: allí en la entrada los herían, los apuñalaban. Otros escalaban los muros: pero no pudieron salvarse. Otros se metieron en la casa común: allí sí se pusieron en salvo. Otros se entremetieron entre los muertos, se fingieron… para escapar. “(1) La sangre de los guerreros corría como agua. El hedor era extremadamente  exorbitante. Sólo bastaron “tres horas” (2) para satirizarlos.

Pero cuando esta noticia se supo fuera, todos los mexicanos quedaron anonadados por la terrible tragedia y la humillación de saber, que todos los ministros, danzantes, las mujeres que ayunaban y muchos guerreros más, fueron aniquilados por los teules, bajo las órdenes de Pedro de Alvarado.

En seguida se oyó un estruendo, todos los mexicanos afluyeron al lugar para dar  muerte a los españoles; se oyeron gritos, se palmeaban los labios, todos estaban aderezados con sus escudos, lanzas, dardos. Y así comenzaba una nueva guerra de Troya en el continente americano; una guerra de dos razas totalmente distintas;  un encuentro de dos mundos.

Y aunque el cronista Bernal Díaz del Castillo justifica las acciones de Pedro de Alvarado, los datos que nos brinda en su obra “historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, siguen siendo muy confusos y no tienen ilación. (4) Mas sin embargo podemos conocer los hechos por medio de la obra sahaguntina “historia general de las cosas de Nueva España” y otras relaciones y documentos de indígenas que dejaré a continuación en la fuente bibliográfica. Gracias.


Fuente bibliográfica

1) Historia general de las cosas de Nueva España; libro XII “Que trata de la conquista de México”, capítulo XIX – XX; página 756 – 757 – 758; Editorial Porrúa “sepan cuantos…”; décima primera edición – Fray Bernardino de Sahagún

2) Documento “Relato de la conquista” (versión directa del náhuatl por Ángel María Garibay K.); página 27 – 28; escrita en 1528, siendo éste el relato más antiguo de la caída de Tenochtitlan; fue descubierta en la biblioteca de París por Boturini y ahora es parte de los Annales de la Nación Mexicana.Se desconoce al autor; sólo se sabe que fue redactado por un indio de Tlatelolco, ya que en la parte final del documento menciona el origen y año.

3) Horribles crueldades de los conquistadores de México, y de los indios que  los auxiliaron para subyugarlo a la corona de Castilla; Décima tercia relación, de la venida de los españoles y principio de la ley evangélica; página 6 – 7; publicada como complemento de la obra de fray Bernardino de Sahagún; impresa en 1829, con prólogo de Carlos María de Bustamante – Escrita por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. (Se desconoce en que año fue escrito, pero se estima que fue a principios del siglo XVII [1608 aproximadamente]).


4) Historia verdadera de la conquista de la Nueva España; capítulo CXXV, “Cómo fuimos a grandes jornadas así Cortés con todos sus capitanes y todos los de Narváez, excepto Pánfilo de Narváez y Salvatierra, que quedaban presos”; Páginas 245 – 246 – 247; Editorial Porrúa “sepan cuantos…”; décima novena edición 2000; Introducción y notas de Joaquín Ramírez Cabañas – Bernal Díaz del Castillo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

SEÑALES Y PRONÓSTICOS ANTES DE LA CONQUISTA DE MÉXICO

Por: Armando Bautista Reyes




 Antes que llegasen los españoles a conquistar las tierras mexiquenses, hubo una serie de señales y pronósticos que acontecieron a estos naturales. Éstas fueron tomadas como mal agüero, concibiendo la idea, de que muy pronto llegaría a su fin el imperio Mexica a la llegada del dios Quetzalcóatl. El retorno del dios del viento en busca de una venganza contra sus opositores, seguidores del dios Tezcatlipoca, fue uno de los mitos más difundidos en los pueblos de mesoamérica. Por esta razón, cuando Moctezuma tuvo noticias de las expediciones comandadas por Juan de Grijalva y Hernán Cortés, intuyó que se trataba de la presencia de Quetzalcóatl quien venía a tomar posesión de su reino. A continuación, leamos las señales y pronósticos que acontecieron antes de la llegada de los españoles:


Señales y predicciones de la caída de Tenochtitlan


1. La primera señal o predicción acaeció en el año de 1509; en el cielo apareció una gran llama de fuego; ésta era ancha por abajo y aguda por arriba; duró por espacio de un año; durante la noche, esta llama volvía a aparecer, brillando de forma exorbitante, hasta convertir la oscuridad, en día. Algunos nativos cuando se levantaban a la media noche, gritaban y se espantaban. Pensaban que algún mal les habría de acontecer.


2. La segunda señal o predicción acaeció en un chapitel de un “cu” de Huitzilopochtli; éste se incendió sin motivo alguno de adentro hacia fuera; un dato muy curioso fue: que los sátrapas solicitaron el apoyo para apagar el fuego, y al momento de arrojar más agua, las llamas se expandieron. Esto, también se tomó por desgracia que acontecería en el porvenir.


3. La tercera señal o predicción, fue que un rayo cayó en el “cu” de Xiuhtecutli dios del fuego, el cual estaba techado con paja. Según los pronósticos de este suceso, sólo caía agua menuda, ni siquiera era lluvia; por esta razón se consideró como un infortunio.


4. La cuarta señal o predicción, fue la aparición de un gran cometa en el trayecto del día. Éste era tan grande que parecían tres estrellas juntas a la vez. Éstas iban desde el occidente hasta el oriente; aquellos que la vieron tuvieron tanto temor y cuando esto sucedía un fuerte ruido se oyó en toda la comarca.


5. La quinta señal o predicción, acaeció en la laguna de México, grandes y exorbitantes olas, sin la necesidad de que hubiese alguna tempestad; esto ocasionó que algunas casas cercanas a la laguna, fueran arrastradas por el agua. Esta desgracia también se tomó por mala superstición.


6. La sexta señal o predicción, fue la voz de una mujer que decía: ¡Oh hijos míos, a dónde os llevaré! Otras veces decía: ¡Oh hijos míos, ya nos perdimos! Esta voz se escuchó en el transcurso de la noche.


7. La séptima señal o predicción, fue que los cazadores del agua atraparon a un ave parda muy grande como del tamaño de una persona y se lo llevaron a Moctezuma en la sala de “Tlitlancalmécatl”; dicha ave tenía en la cabeza un espejo redondo; en el se veía el cielo y las estrellas; al observarlo Moctezuma, se amedrentó; cuando lo volvió a mirar por segunda vez, vio a un grupo de personas que estaban armados y montados a caballos. Después de esto, el emperador consultó a los sátrapas, preguntando que significaba aquella visión; pero antes de que respondieran sus adivinos el ave desapareció.


8. La octava señal o predicción, sucede que aparecieron hombres deformes y monstruosos; una de sus peculiaridades que tenían, es que llevaban dos cabezas; cuando fueron llevados ante Moctezuma, desaparecían sin dejar rastro alguno.


Estos acontecimientos que fueron suscitándose antes de la conquista de México, fueron considerados como previo aviso, de que la llegada del Dios Quetzalcóatl, muy pronto regresaría a tomar posesión de su reino.

Fuente bibliográfica:


Historia General de las cosas de la Nueva España; libro XII, capítulo 1, pag. 701; Editorial Porrúa 2006, décima primera edición; anotación y apéndice de Ángel María Garibay K.  –Fray Bernardino de Sahagún 

viernes, 7 de noviembre de 2014

ORIGEN Y MITO DE LA PALABRA MEXICA



Por Armando Bautista Reyes

Las evocaciones, testimonios, memorias y mitos de los antiguos mexicanos antes de la llegada de los españoles, han sido transmitidos gracias a las indagaciones y experiencias vividas en carne propia por parte de los conquistadores y religiosos. Sin embargo, es de aclarar que los primeros cronistas del siglo XVI, tomaron con tanta repugnancia el modo de vivir de éstos nativos..

En las indagaciones que he realizado respecto al vocablo Mexica, he encontrado diversas teorías, acerca del origen y significado. Pero muchas de ellas no tienen fundamento. Veamos con atención el origen y significado de la palabra mexica, basado en los escritos de Fray Bernardino de Sahagún, quien tiene como fundamento la documentación en lengua mexicana recogida por los mismos indígenas.

El nombre mexica o mexícatl se pronunciaba antiguamente “mecitli”. Es la unión de dos vocablos, “me” de metl (maguey) y “citli” (liebre).  El origen del nombre según el mito del imperio mexica, es que cuando llegaron al poniente del lago de Texcoco, “traían un caudillo y señor que se llamaba Mécitl”. El día en que nació este caudillo, le dieron por nombre “citli” (liebre) y posteriormente fue criado sobre una gran penca de maguey; a partir de allí se le llamó “mecitli, lo cual quiere decir, “hombre criado sobre una penca de maguey”. Cuando alcanzó la madurez se convirtió en sacerdote de los dioses; al mismo tiempo adquirió prestigio y respeto. Y por esta razón su mismo pueblo decidió adoptar su nombre. Al transcurrir los años, el nombre fue modificándose, hasta llegar a ser lo que hoy se conoce como: mexica.

Fuente bibliográfica


Historia General de las cosas de la Nueva España; libro X, capítulo 29, pag. 592; Editorial Porrúa 2006, décima primera edición; anotación y apéndice de Ángel María Garibay K.  – Fray Bernardino de Sahagún